Miriam Valdez “Tu realidad no es tu destino”La vida y corazón de una exitosa empresaria.

Miriam Valdez tenía solo cinco años cuando su madre, Lucía Rivera, tomó la decisión más valiente de su vida. Era una madrugada de noviembre de 1986 en la Villa de Cuerámbaro, en Guadalajara, Jalisco, cuando “Chía”-como la llaman sus seres amados-, (madre de seis hijos, dos de ellos viviendo en California), tomó a los cuatro menores, y en el silencio de la noche, los condujo hacia las montañas para escapar de su agresor. La familia no sabía qué les esperaba, pero en ese momento el miedo a lo desconocido era menos aterrador que permanecer bajo el yugo de su opresor esposo, quien amenazaba su vida.

Para Miriam, la menor de los seis hermanos, ese viaje hacia lo incierto fue su primer gran paso a un mundo duro y desafiante. Durante años, vivieron de casa en casa, mudándose con frecuencia para mantenerse a salvo, pero cada nueva etapa traía consigo más dificultades. La pobreza era extrema, la comida escasa, y los lugares donde se refugiaban apenas podían considerarse hogar. La familia se adaptaba a cada espacio donde podían encontrar refugio: desde una casa abandonada y sin terminar, hasta un cuarto de lámina, con piso de tierra, baño comunitario donde su seguridad era confiada a su pequeño perro, que dormía atado a la puerta para alertarlos de cualquier peligro.

Un espíritu Soñador

Ella era una niña curiosa, creativa, soñadora, con una imaginación fértil que florecía en medio de esa realidad tan desoladora. Chía, su madre, trabajaba incansablemente para mantener a su familia a salvo. Se empleaba como trabajadora doméstica, dejando a sus hijos solos durante largas jornadas, por esa razón Miriam era cuidada por sus hermanos mayores, pero ella se les escapaba a uno de sus lugares favoritos, el basurero municipal, un lugar donde otros veían basura, pero que para ella era un territorio lleno de “tesoros” por explorar

Con entusiasmo Miriam navegaba entre montones de desperdicios, encontraba dulces y muchas cosas para ser creativa y hacer sus propios juguetes.

Un día entre los tesoros que la esperaban en ese inusitado lugar, encontró lo que parecía una libreta con cobertura de piel suave (era una chequera, cheques usados y uno vacío) y ahí, en ese entorno desalentador cerraba sus ojos y pensaba con alegría y emoción en firmar cheques y repartir dinero por doquier… Por años jugó con esa chequera y se miraba a sí misma extendiendo cheques al mundo entero, cambiando la vida de muchas personas, -como si ese simple objeto pudiera contener la promesa de un futuro diferente-.

Nuestra realidad, no es nuestro destino
— Miriam Valdez

“Sin saber lo que era manifestar, en ese momento yo estaba manifestando mi vida, esa niña ya sabía lo que sería de grande” comentó Miriam.

Chía regresaba cada noche agotada, pero no se rendía. Para sus hijos, era una heroína silenciosa, una mujer fuerte que había dejado todo atrás en busca de un futuro mejor.

Un cambio de Vida

Después de cinco años de rodar sin descanso, la familia tuvo la oportunidad de emigrar a Estados Unidos, gracias al apoyo de su hermano mayor. La travesía fue dura, y Miriam, sin saberlo, cruzó la frontera de manera ilegal. Al llegar a Virginia el 24 de diciembre de 1991, el sueño de su madre comenzaba a tomar forma, pues, aunque aún enfrentaban desafíos, la familia había dejado atrás el hambre y la constante amenaza de huir.

Con los años, Miriam se convirtió en una mujer determinada, inspirada por la valentía de su madre. Su vida se encaminó hacia el éxito, y a sus 22 años, junto a su hermana y una amiga, fundó una empresa que logro un éxito inimaginable. Sin embargo, el reconocimiento de ese logro no le fue acreditado debido a su estatus migratorio, algo que la marcó y por orgullo o por naturaleza, ella manifestó fundar algún día, su propia empresa.

Este sentimiento la impulsó a tomar varias decisiones que cambiarían el rumbo de su historia, Una de ellas fue trabajar como voluntaria para “Mexicanos Sin Fronteras”, una organización sin fines de lucro que luchaba para evitar la implementación de una resolución antinmigrante que afectaría a miles de sus residentes. Por años, Miriam brindó su tiempo, recursos y conocimiento a ese movimiento, fue ahí donde conoció a dos personas a las que ella se refiere como dos ángeles en su vida: Nancy Lyall y Larry Bell, por quienes 21 años después de su llegada a este país, obtuvo la ciudadanía americana que la ha llevado a cumplir todos sus sueños.

Desde el 2005 es voluntaria del Comité de Trabajadores de Woodbridge, una extensión de Mexicanos Sin Fronteras que ayuda con alimentación, vestimenta, rentas, inmigración etc, a inmigrantes y personas en situación de vulnerabilidad en el condado de Prince William

A tres meses de ajustar su estatus migratorio, Miriam fundó su empresa como única propietaria llamada United Title & Escrow LLC (UT&E). Una empresa de cierres de bienes raíces licenciada en el estado de Virginia & Maryland. Donde, ahora desde un espacio más privilegiado, usa su empresa como plataforma para motivar e inspirar talento profesional. Día tras día, firma cheques como aquellos que soñaba en su infancia, pero ahora lo hace desde su realidad, tocando y mejorando vidas, convirtiendo hoy a UT&E en una de las firmas más exitosas en el ámbito de bienes raíces.

Su familia, su prioridad más grande

Miriam es madre de dos hijos adultos, Mirin y Nonon, como ella les llama de cariño. Su orgullo de madre se ve reflejado cuando habla de ellos: “Mis hijos me enseñaron el amor verdadero e incondicional, ser su madre ha sido mi mayor bendición y privilegio. Ellos no solo me enseñaron a ser mamá, también me enseñaron a ser una mejor hija, mis hijos conocen toda mi historia y la de su abuela. Mi meta es dejarles un legado que honre el esfuerzo de Chía, y que sientan el mismo orgullo por mí, así como el que yo siento por mi madre.' Nos confía Miriam.

Miriam se ha autoproclamado como una manifestadora profesional.

Para todos: “Quiero ser una Chía, una Nancy, un Larry! Un ángel, un ser de luz, de esperanza y de motivación para quien lo necesite”.

Cuando por alguna razón le doy cabida a mis inseguridades, cuando dejo que mi realidad me bloquee, invoco a esa niña y me voy a ese momento a ese lugar donde no tenía nada y lo quería todo, donde no tenía nada y a su misma vez en mi manifestación YA lo tenía todo
— Miriam Valdez

Para mí y mi familia: “Seré una Glam-Ma consentidora con mis nietos. Me veo retirada en un lugar donde me despierte con el sonido de las olas del mar. Donde comenzaré a desarrollar ese lado creativo, ese que de niña me llevo a fantasear sin restricciones”.

En lo profesional: “Creceré mi negocio de una forma orgánica, donde mi equipo crezca profesionalmente hasta que ya no me necesiten, para estar al frente de la empresa.

Para Miriam, esos recuerdos en el basurero son la prueba de que hasta los sueños más improbables pueden convertirse en realidad. Esa pequeña niña hoy se ha transformado en una mujer que inspira y sigue avanzando para honrar la fuerza y el sacrificio de su madre, esa mujer valiente que lo dejó todo para darle a ella, y a sus hermanos, la posibilidad de soñar y lograr.

Cuando el corazón te mueve a dar, te sorprenderá como terminas con el corazón más lleno
— Miriam Valdez




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